¡Camarero! ¡Un bocata de calamares!

bocata de calamares

¡Camarero! ¡Un bocata de calamares!

Cuando un extranjero en su país se presenta en la agencia de viajes con intención de venir a Madrid la conversación es casi siempre muy similar:

– ¿Qué nos recomiendas que sea típico en Madrid?
– Lo más castizo (tipical Spanish) es salir de cañas y el bocata de calamares. Es como ir a Nueva York y no ver la Estatua de la Libertad.

Desde que el mundo es mundo, la vida de barrio para los que habitan Madrid es algo natural, típico y muy nuestro. Se mantiene desde las abuelas que sacaban la silla a la puerta de casa para “tomar el fresco” en verano hasta los grupos de chavales y chavalas que se juntan en el parque de al lado de casa para hablar de sus cosas llueva, truene o haga sol. ¿Y qué nos gusta en Madrid más que salir un día de sol? Salir de cañas. Es la escusa perfecta para despejarse después del trabajo. Si, nos gusta salir, es como una religión para los españoles en general y madrileños en particular…

Ay Madrid! Con tus avenidas, palacetes, plazas, museos, con visitantes que te aman porque eres única, ancestral, capital y hermosa. Porque te han cantado Ana Belén y Victor Manuel, Joaquín Sabina, Serrat y hasta Shakira. A todos gusta Madrid, su cultura y sobre todo su gastronomía más clásica: las tapas, las bravas y el Bocadillo de Calamares.

Nos juntamos con los amigos, con la familia y cual cofradía peregrinamos a nuestro bar de siempre, ese en el que conocemos al camarero o que sabemos nos vamos a encontrar el ambiente que buscamos, nos da igual sábado o domingo, verano o invierno y si hay que bajar a tomar algo un martes porque los amigos lo demandan pues se baja y “sanseacabó”.

Esa cerveza fría que sale del grifo helado y crea la densa espuma de dos dedos que tanto nos gusta. En vaso corto, en jarra, da igual, en Madrid somos de cerveza, de cerveza y de bocata de calamares. ¿Que eres más de refresco? Pues refresco para ti, aquel quiere un vino, la peque un zumo. Si es que todo le va bien a un producto tan nuestro como el Bocadillo de Calamares.

Unos dicen que los de la Plaza Mayor son los típicos y tradicionales de toda la vida. Yo opino que tampoco hay que meterse en uno de esos bares atestados y cavernosos del centro, donde charlar a gritos es la tónica general para tomar un bocata de calamares COMO DIOS MANDA. En Docamar presumen de las bravas, pero ojo al bocata de calamares: unos lo prefieren solo, otros con un chorrito de limón, otros con alioli, y yo con salsa brava (si, soy muy fan).

Y no me digáis que no es buen plan: apoyados en la barra o tranquilamente en una mesita, charlando con un colega o con el frutero de la esquina, recordando el ultimo partido de fútbol o la nominación del programa de turno, con alguien al lado a quien no conoces o a quien quieres conocer, criticando a los políticos o contando chistes.

Es tan Español como la siesta, tan de Madrid como el Museo del Prado y tan nuestro como el hablar a gritos.

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Eva Escribano, Pelirroja Encabronada, es bloguera y escritora

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