El cliente solitario

Cliente-solitario

El cliente solitario

Podríamos contar por miles el número de personas que nos han visitado a lo largo de este medio siglo, clientela muy variopinta que admite cualquier tipo de clasificación, pero a mí me llaman especialmente la atención los clientes solitarios. Son aquellos que vienen siempre solos e intentan disimular su soledad frente a la caña escondidos en un periódico de hace varios días, releyendo el mismo mensaje del móvil una y otra vez o andan abstraídos con la mirada perdida entre las servilletas caídas entre sus pies o en el infinito de la pared del fondo del bar. Son personas tranquilas, calladas, muy educadas y normalmente muy fieles en su cita con la caña, la tapa y el camarero. Los hay que vienen desde hace muchos años, algunos incluso desde que dormían plácidamente en la placenta de sus madres.

A vosotros me dirijo para deciros que sois nuestros invitados y que no estáis solos. Aunque no lo parezca os estamos viendo desde que entráis hasta que salís por la puerta y nos gustaría que os sintierais como en casa.

Si tenéis ganas de conversación podéis contar con Miguel para hablar de política, si lo que es gusta es el fútbol entonces con Eugenio – o “Fragui” para los amigos-, con Alejandro si sois amantes de la naturaleza y si no con la cocina para intercambiar recetas o qué se yo.

Pero si preferís el silencio, la colección de fotos antiguas del barrio que cubre nuestras paredes debería ser motivo suficiente para no sentirse uno solo. Los viejos retratos de vecinos, muchos de ellos ya desaparecidos, mantienen viva su presencia en cada rincón y se puede llegar a sentir su compañía. A veces pienso que algún día seremos otros los que estaremos en las fotos del recuerdo y a mi personalmente me gustaría estar en un lugar como éste, siempre en compañía.

_El Coci-

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