El gran Oliverio

Docamar en recuerdos

El gran Oliverio

El gran OliverioHace unos días recibimos la visita en Docamar de Oliverio Muiña, un camarero que pasó un porrón de años con nosotros y que se jubiló hace unos quince. Llegó a trabajar con mi abuelo Donato Cabrera Martinez, quien dio nombre al bar, con mi padre y mi tío Jesús, y coincidieron sus últimos años aquí con los primeros míos.

Para los que aun no nos conozcan, contamos con una larga barra y cada camarero tenemos nuestro lugar asignado, diríamos que desde el primer día y para siempre. Su sitio estaba en uno de los extremos, frente a un gran ventanal que da a la calle, flanqueado habitualmente por su compañero y gran amigo Isidro, tal cual están en la foto.

Gran bromista y socarrón, solía saludar al cliente habitual con un “hola muerto”, o voceando un “¡cuidao carteras!” para cachondeo de los presentes y si hacía tiempo que no te veía, te la liaba, igual te recibía con gesto sorprendido porque alguien le había contado que la habías palmado y te daba la enhorabuena por verte resucitado y con tan buena salud, como te preguntaba por tu estancia en la cárcel, el viaje de novios o cualquier otra ocurrencia que le venía a la mente en ese momento.

Ahora contamos con otro Oliverio en la cuadrilla de la cocina y esta mañana, al vocear su nombre un camarero pidiendo que sacara más fuentes de patatas bravas, un cliente de los antiguos me preguntaba si es que el viejo Oliverio se había reenganchado. Por un instante me lo imaginé en su esquina de siempre y … no estaría mal.

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