El origen español de la patata frita

El origen español de la patata frita

Ya saben, pidan su ración y acompáñenla con una buena caña o un chato de vino. Mientras les sirven, déjenme que les cuente el origen de lo que conocemos vulgarmente como patata frita…

Resulta que a mediados del s. XVIII, residía en tierras de Mondoñedo una mujer asturiana que era barragana del párroco de Villapedre, quién a su vez era oriundo de Andújar, por lo que siempre tenía en su casa una barrica de buen aceite de oliva de procedencia cordobesa. El deán no debía tener muy contenta a su cocinera, porque la mujer, un día que se hallaba muy enfadada, a la hora de ponerle la cena, cortó las patatas que le había regalado su prima en forma de panza de calamar y las echó en unas trébedes con aceite hirviendo, pensando que al cura no le gustarían y así se quedaría sin cenar. Desgraciadamente para su venganza, al párroco le encantaron y desde aquel día se las tuvo que hacer así todas las noches.

Por aquel entonces pasó por su casa un gastrónomo amigo suyo que regresaba de Francia del banquete de Parmentier (¿se acuerdan de Parmentier?); al probar las patatas consideró que eran un auténtico manjar y guardó el secreto hasta que años más tarde, en una noche de fiesta y aguardiente con Parmentier, se lo contó, así que el francés copio la receta pero con mantequilla y se atribuyó nombrarla patata frita.

Aunque lo que vulgarmente conocemos hoy como patata frita o chips, tuvo su origen en 1853 en un hotel de lujo de Palm Springs, donde un cocinero mestizo nativo americano, cansado de las exigencias del gran magnate Vanderbilt que siempre le pedía las patatas cortadas muy finas, legándole a devolver el plato hasta en seis ocasiones, llegó a cortarlas tan finas que casi se transparentaban, para darle un poco en las narices, con el resultado inesperado, otra vez, de que al señor le encantaron, y acabó convirtiéndose en el plato estrella del hotel, y de ahí extendiéndose a otros estados América y colonizando en poco tiempo el resto del mundo.

Moraleja: las venganzas con patatas no funcionan. Así que disfruten de su sabor en buena compañía, sea cual sea la manera en la que estén cocinadas, les sentarán mucho mejor.

Por Patxi Melgarejo

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