LA LEYENDA DE LA PATATA (III): De cómo el modesto tubérculo nos salvó a los europeos del hambre

LA LEYENDA DE LA PATATA (III): De cómo el modesto tubérculo nos salvó a los europeos del hambre

¿Disfrutando del aperitivo? Espero que sí. Vamos allá con la última parte de esta breve historia de la patata.

historia-patata-3Llegó la edad dorada del cultivo de la patata: el siglo XIX y la Revolución industrial. Fábricas sin luz en condiciones precarias, hacinamiento en las periferias y esclavitud laboral, con niños trabajando 16 horas al día, en medio de la suciedad y el hambre. Enfermedades y epidemias, humo, Dickens y la máquina del progreso a todo trapo.

Se paliaron las hambrunas, en parte, debido al consumo masivo de patatas entre las clases más pobres, que hasta entonces habían sobrevivido gracias a las castañas, hasta que una plaga acabó con la mayoría de los castaños en Europa. Y aunque a veces se asoció a la patata con la propagación de enfermedades, llegándola a llamar “ la raíz del diablo”, y otras se la consideró un potente afrodisíaco, lo cierto es que ninguna de esas afirmaciones era cierta, y su único poder, fue el de salvar a las poblaciones más desfavorecidas de una muerte segura.

Así que a partir del S.XIX, cuando un pintor o un escritor querían representar la vida de los pobres en las ciudades, o describir las duras condiciones del modo de vida sencillo de una familia campesina, recurrían al icono de la patata. De ahí salieron obras como la pintura “Los comedores de patatas” de Vincent Van Gogh, o la composición teatral de Lope de Vega “El hijo de los leones”, donde se habla por primera vez de la patata malagueña.

Si ya han terminado degustar su plato, tal vez, les apetezca un chupito de vodka, pues bien, estarán bebiendo patata destilada. Y si después les apetece un cigarro, sepan que la planta de la patata pertenece a la misma familia que la planta del tabaco, también.

Por último, recuerden, nunca está de más, acompañar una buena comida con algo de cultura. No solo de patata vive el hombre.

Por Patxi Melgarejo

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