La plaza de Quintana, los cromos, …

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La plaza de Quintana, los cromos, …

Habitualmente se la conoce como plaza de Quintana, la de los cromos o la de los viejos, pero realmente no tiene nombre, es un apéndice de la calle Alcalá que con los años se ha convertido en la plaza del pueblo del barrio de Quintana.
El lugar donde está ubicada perteneció en su día a D. Timoteo Damián y le fue expropiada en los años 40 por motivos urbanísticos con el fin de eliminar la curva existente de la calle Alcalá, pero al final esto nunca se hizo y el destino de la finca de D. Timoteo fue acoger la plaza tal cual la vemos hoy, una zona peatonal rodeada de comercios y abierta por uno de sus lados a la calle Alcalá.

Entre semana los jubilados toman la plaza y llaman la atención las partidas de cartas que se juegan en las mesas del ayuntamiento. De ahí viene que muchos la conozcan como la plaza de los viejos. Da lo mismo que haga un frío que pela o un bochorno de espanto porque se las ingenian para no pasar incomodidades. Utilizan cartones a modo de cojines y si el frío arrecia los usan también como parapeto para protegerse; si es el sol que aprieta demasiado, alguno se baja incluso el paraguas de casa; y en caso de lluvia, se refugian en las marquesinas de las tiendas esperando a que escampe. Solamente se interrumpe el juego al mediodía y a la hora de la salida del cole, cuando hordas de niños les invaden el espacio con sus carreras y sus juegos y hacen imposible la concentración.

Lo del nombre de la plaza de los cromos le viene del mercadillo de compra-venta-intercambio de cromos que se organiza de manera espontanea los domingos y fiestas por la mañana y que atrae a cientos de niños y padres en busca de los últimos números para terminar la colección. La tradición viene de hace muchos años y probablemente esté entre los mercados de su categoría más concurridos de España, incluso por delante del Rastro de Madrid.

Hace años también se montaba por Navidad un gran mercadillo generalista – de esos donde puedes comprar casi cualquier cosa que se te ocurra- que se extendía calle Alcalá arriba hasta Pueblo Nuevo, pero por alguna razón desapareció. Estaría bien que llagara un día en que podamos volver a disfrutar de unos puestos ambulantes. Como la plaza es amplia el espacio es muy apropiado para este tipo de actividades.

Desde su ubicación en el fondo de la plaza, Docamar ha participado de su vida en los últimos 50 años y ha sido testigo privilegiado de su acontecer diario. También, gracias a las patatas bravas, muchos también la conocen como la plaza donde las bravas.

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