¿Mantenemos o no las alitas de pollo marinadas en la carta?

¿Mantenemos o no las alitas de pollo marinadas en la carta?

“Querido Raúl:

Te rogamos encarecidamente que no quites las alitas de pollo marinadas de la carta. Junto a los tigres y las bravas, son las estrellas de tu carta …

… Cuando llegamos a Docamar pedimos las alitas porque veíamos que todo el mundo las pedía, esas jugosas alitas… Así que, por favor…no quites las alitas. ¡Quintana las necesita!

Susana y Beltrán, docamaristas convencidos.”

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¿Sabíais que las primeras alitas de pollo servidas como aperitivo y cubiertas con una salsa picante, según la mayoría de las versiones que circulan por la red y salvando controversias, lo hicieron por primera vez en Octubre de 1964 en un viejo bar de moteros del downtown de Buffalo, Nueva York, llamado Anchor Bar y que desde entonces se las conoce como “Buffalo wings” o “Hot wings”?

Resulta que su dueña se encontró una fría noche de otoño con el bar a reventar, cuando llegó su hijo con toda su pandilla de amigos “con más hambre que el perro de un ciego” como diríamos por estos lares… pero Teresa, que así se llamaba la buena mujer, se encontró con que no tenía nada para dar de comer a toda aquella jauría de chavales excitados con ganas de llenarse el buche, excepto alas de pollo, porque el pedido de la semana había venido equivocado y solo le habían traído alitas en vez de otras partes del pollo. Necesitaba encontrar un “snack” rápido para presentar a sus invitados antes de que le revolucionaran a todo el personal.

En aquella época, aunque se comían todas las partes del pollo, las alas, la espalda y el cuello se elegían sólo para saborear guisos y sopas, y luego se tiraban. Pero a Teresa se le encendió una lucecita y ni corta ni perezosa, frió las alitas, las cubrió con una salsa picante y las sirvió con apio y un aderezo de queso azul. El éxito fue instantáneo y se convirtieron en el plato estrella del Anchor Bar, conocido desde entonces como la Meca de las alitas de pollo. Este aperitivo tuvo tanto éxito que en 1977 la ciudad de Buffalo le dedicó un día: el “Chicken Wings Day” que se celebra el 29 de Julio.

¿Y por qué os contamos todo esto?… Porque últimamente nos hemos visto en un dilema con respecto a seguir manteniendo nuestras alitas de pollo marinadas con pimentón de La Vera y estragón en la carta. Os preguntaréis: “¿Por qué? ¡Si están buenísimas!”, pues simplemente por una cuestión de tamaño. Normalmente, las alitas que utilizamos son de tamaño mediano, para que queden suficientemente jugosas y además, para que se puedan servir en número adecuado en cada ración. Sin embargo últimamente a nuestro proveedor habitual sólo le llegan alitas de tamaño grande, por lo que lograr que queden bien hechas y que las raciones no parezcan escasas, al descender el número de alitas por plato, se ha convertido en un verdadero hándicap.

Susana y Beltrán, dos clientes asiduos del Docamar, nos han pedido que no las quitemos de la carta y así haremos, somos lentos pero estamos en ello.

Y si alguno de vosotros ha estado en el Anchor Bar, que todavía sigue en funcionamiento regentado por Dom, el hijo de Teresa, aquel que aquella noche se la lió parda y que sin saberlo, a la vez provocó el imparable éxito de este aperitivo que ha cruzado fronteras, que nos cuente su experiencia y como dirían por aquel terruño “¡God Bless You!”.

Patricia Melgarejo, bloguera y pintora de Docamar

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