En Madrid hay tapas que forman parte de la ciudad, y pocas son tan reconocibles como las patatas bravas.
¿Dónde nacieron las patatas bravas?
Durante mucho tiempo, el origen exacto de las patatas bravas estuvo rodeado de versiones distintas. Las investigaciones gastronómicas más recientes sitúan una de sus primeras elaboraciones documentadas en 1949, en La Casona, un restaurante de la madrileña calle Echegaray.
Allí, Joaquín Villegas Riancho servía unas patatas con salsa picante conocidas como «patatas de la Casona». Se cree que fueron los propios clientes quienes empezaron a llamarlas bravas por el carácter de la salsa.
La tapa se extendió pronto por los bares de Madrid y después por toda España. Su fórmula parecía sencilla —patata y salsa picante—, pero dejó espacio para que cada casa desarrollara su propia manera de cortarlas, freírlas y acompañarlas.
Las bravas llegan a Docamar
Docamar abrió sus puertas en el barrio de Quintana en 1963. Las patatas bravas eran entonces una tapa más de la casa. Con los años fueron ganando protagonismo hasta convertirse en una de nuestras señas de identidad.
Generaciones de clientes las han comido en nuestra barra y nuestras mesas. Algunos dejaron el barrio hace años y todavía vuelven a Quintana buscando aquel sabor que recuerdan.
La salsa brava de Docamar
La receta fue evolucionando en la propia casa hasta llegar a la salsa brava que seguimos elaborando actualmente.
Durante muchos años se sirvió en botellas reutilizadas de whisky DYC: una solución práctica que terminó convirtiéndose en una imagen inseparable de nuestras bravas. Con el tiempo llegaron los envases propios, manteniendo aquella forma tan reconocible.
Patatas recién fritas, salsa por encima y a la mesa.
Más de 60 años sirviendo bravas en Madrid
Hay clientes que conocieron Docamar hace décadas y hoy vuelven acompañados de sus hijos y sus nietos. Las bravas siguen llegando a la mesa como lo han hecho durante generaciones.
Han cambiado muchas cosas desde 1963. El barrio, el bar y la forma de trabajar han evolucionado. Las bravas continúan en el centro de la barra.
De las barras de Madrid a un concurso internacional
Las patatas bravas han pasado de ser una tapa popular de barrio a convertirse en un plato que admite tradición, técnica y creatividad. Desde 2020, Palencia celebra cada año Una de Bravas, el Concurso Internacional de Elaboración de Patatas Bravas.
En el certamen, cocineros de distintos lugares preparan sus propuestas en directo. El jurado valora la textura de la patata, el equilibrio de la salsa, el sabor, la creatividad, la presentación y que la receta funcione en una barra.
Docamar ha sido finalista en varias ediciones. Para el concurso no presentamos nuestras bravas tradicionales: en cada participación creamos una receta especial pensada para el certamen.
Ven a probar las bravas de Docamar
Seguimos en Quintana, en el mismo barrio en el que comenzó la historia de Docamar en 1963.